La puerta roja
El fuego la ha consumido. Podrán colocar una puerta nueva, pintarla de rojo, buscar un golpeador similar, pero ya nunca será la misma.
A lo largo de nuestras vidas, pasamos al lado, a menudo muy muy cerca, de algo por lo que merece la pena detenerse. Si no lo hacemos, quizás nunca volvamos a encontrarlo, porque puede dejar de existir.
Fotos: Juanjo, la puerta roja, antes y después.