27 julio 2008

Sin ti

Sin ti, algunos minutos parecen escaparse de los relojes, rompiendo los esquemas de las horas, destrozando los días, aniquilando el tiempo, para convertirlo en una masa informe.

Los recuerdos cambian de color, el colegio de mis once años vuelve a ser una tortura, y los maestros, recuperan su poder de Superogros.

La palabra “imposible” vuelve al diccionario, avergonzada; recupera su lugar, reemplazando “imaginación”, y “esperanza”, que regresan a su exilio.

Sin ti, los golpes duelen, el calor aprieta en lugar de reconfortar, y el frío congela, en vez de aliviar.

Los recuerdos cambian de color, inventando finales alternativos de películas que no vi hasta el final. El sol y la luna son fases calculadas en calendarios impresos, y ya no cuentan historias a nadie.

El espejo vuelve a ser una bofetada, la infancia una buena razón para ser amnésico, y las fotos dejan de ser pruebas concluyentes que podrían salvar al acusado de su condena, para convertirse en cuerpos del delito, en conclusiones inequívocas de culpabilidad.

Sin ti, “mucho” se convierte en “cero”, y “todo” en “palabra no encontrada, lo sentimos.”

Sin ti, no creo en siete vidas, ni mucho menos, en setenta-veces-siete.

Sin ti, volveré a ser una sombra... pero quizás mi existencia quede justificada para siempre, si ser sombra equivale a estar, siempre que haya luz.

22 junio 2008

FIN

Deja que los muertos entierren a sus muertos y camina sin miedo sobre las aguas. Comparte tus pensamientos a la sombra de un olivo, y que nadie limite tu libertad de expresión.

Pon la otra mejilla cuando te abofeteen, pero si vuelven a hacerlo, para el golpe, y pregunta a tu agresor por qué lo hace.

Sucumbe ante cualquier tentación que calme tu sed, porque la tentación es un oasis en el desierto, y el diablo no es más que un espejismo.

Maldice a los mercaderes del templo, dile a Judas que es un vendido, y no cenes con quien sabes que te va a traicionar.

Que no te tiemble la voz al decirle a Pilatos que sus manos están sucias, por mucho que se las lave.

No consientas que te crucifiquen sin un juicio justo, y no olvides guardar los clavos como prueba del delito que cometieron contra ti, por que también ellos serán juzgados.

Rechaza la corona de espinos, grita cuando te duela...

Muere.

Y resucita, para que se jodan.

22 mayo 2008

Velas

La luz titubeaba en la oscuridad, y se me hacía difícil seguir cuidando las velas de la catedral que había construido con mis sueños. El fuego debe permanecer encendido, siempre, esa era la única regla que yo me había impuesto; sin embargo, ahora luchaba conmigo mismo porque el Diablo me atacaba diciendo que había llegado la hora de infringir mi propia Ley.

Observé las llamas, y recordé en cada una de ellas, un gesto, una mirada, una canción, un libro, un sabor, una risa, un color, una travesura, un susurro, un regalo, una caricia, una flor, una noche, una playa, una iglesia, una carta, un olor, un dibujo, un paseo, un masaje, una conversación, un beso, una lección, un coche, un mensaje, una cena, un baile, una lectura, un silencio, un abrazo, un viaje, una chocolatina, un juguete, un cine, una sala de espera, un puente en París, una manta, un cantero, una crema, un muñeco, un sofá, un colegio, un lucio, una casa roja…

Decidí que debía seguir cuidando el fuego de todas y cada una de esas velas. Por ello, eché al Diablo de mi catedral, la que construí con mis sueños, porque allí, no hay lugar para el mal, y porque esas velas son capaces, con su pequeña luz individual, de dar luz y calor, cuando las tinieblas intentan apoderarse de las almas.

Foto: Juanjo, Notre Dame de Paris.

25 abril 2008

Gato


Nunca me han permitido entrar en los salones de moda, donde los gatos de élite pavonean su corte moderno, de pelaje bien cuidado, ante las miradas llenas de admiración de las gatitas sumisas. No llevo un cascabel con diamantes, ni como Cat-Viar en un platito de porcelana. Jamás he pisado la consulta de un veterinario, ni he dormido en un colchón hecho de plumas de oca inglesa.

Pero puedo guiarte por calles que nadie conoce, haciéndote reír en cada esquina, con mis pelos de loco que se acaba de levantar. Mi único cascabel es una chapita de latón, que tintineará alegremente tus canciones cada vez que me lo pidas, y mi comida puede ser escasa, pero pasaré hambre si hace falta, con tal de compartirla contigo. He aprendido a lamerme las heridas, y puedo dormir sobre una piedra, porque me reconfortará soñar que estás a mi lado... Y, si algún día me cruzo con una oca inglesa, le enseñaré a huir de los que la persiguen, porque esos sí que son los malos.

Nada ha cambiado. Sólo soy un gato callejero.

Pero hoy, necesitaba decírtelo.

04 abril 2008

Problemas Técnicos


He comprobado que la moderación de comentarios de Blogger no funciona debidamente. El resultado es que no llego ni siquiera a optar por publicar o rechazar, los mensajes, simplemente, no llegan. Esta funcionalidad había sido activada sólo porque estaba teniendo problemas con la inserción de mensajes automáticos, que incluían links sospechosos. Desactivo, pues, dicha moderación, y pido disculpas a quien haya podido pensar que su comentario no era publicado por cualquier otro motivo.

Los comentarios de quien me honra con su presencia y su lectura, hacen que sea todavía más agradable compartir las vivencias de este Gato Callejero y de su Sombra.

Espero que nadie se haya sentido molesto por estos problemas técnicos, y pido, de nuevo, disculpas por los trastornos que haya podido ocasionar. Un beso especial a Tulipa y Gabu, quienes me han hecho conocer este hecho, y un abrazo fuerte a quienes, no viendo sus comentarios publicados, se hayan sentido censurados. Nada más lejos de mi intención.

Foto: "Letras perdidas", Juanjo

02 abril 2008

Con los ojos cerrados


Al despertar el sol, me crucé con una lechuza que ululaba. "¿Por qué ululas, si es de día?" "Tengo insomnio". "Ah... Bueno, Que te mejores, que sepas que me gusta cómo ululas.." Y la lechuza ululó, con los ojos bien abiertos. Y yo seguí andando, feliz de poder meter, por una vez en mi vida, el verbo ulular en una conversación.
Salió a mi encuentro el lobo (feroz), que lloraba desconsoladamente. "Llevo mucho tiempo sin aullarle a la luna. No la veo. ¿Puedes ayudarme?". Lobito se estaba quedando ciego, por su avanzada edad. "No hace falta que la veas, siéntela". La idea le convenció, secó sus lágrimas con sus patitas, y se puso a aullar, aunque para guardar la coherencia de este relato incoherente, mantendré que era de día. Pero eso no importa, porque ya sea de día o de noche, la luna siempre está para los que saben cerrar los ojos y sentir...

Guardé mi romanticismo estúpido bajo una piedra, y seguí caminando, hasta llegar a la cueva del Dragón. "Dragón, ¿tienes fuego?" Siempre le gastaba la misma broma boba. "No me vengas con esos humos", contestó, como siempre. Compartimos un par de tragos de una bebida fuerte, de esas que te queman la garganta, y hablamos de ésto y aquello, del fuego y del agua, que si yo siempre caigo de pie, que si tú eres un reptil o un ave, enfín... lo típico entre dragones y gatos.


Le dejé eructando bolas de fuego, mientras yo hacía esfuerzos para no chocarme contra las paredes de la cueva, y al salir, creí que los efectos del licor me hacían tener visiones, porque apareció ante mí la más guapa de las criaturas que jamás he visto, subida a una escoba. "¿No me tienes miedo? Dicen que soy una bruja". "Yo sólo veo un angelito que juega con una escoba voladora." Se bajó para abrazarme, y me contó su historia. Por su aspecto, desde siempre, creían que era una bruja. Pensé que debía invitarla a venir conmigo, porque si bien no era más que un gato callejero, a menudo me pasaban cosas asombrosas: encuentros con lechuzas insomnes, lobos golosos o dragones entrañables (y algo bebedores)... Dejó en el suelo su escoba, y me dijo, seductora: "Ya no me hace falta, creo que contigo, volar va a ser un juego de niños".

Desde ese día, hay quien sólo ve al gato y quien sólo ve a la bruja, otros no ven nada, y esos importan poco, pero me han contado que algunos, sí, algunos, son capaces de ver sin abrir los ojos, de sentir sin soñar, de delirar sin beber, incluso de ulular, o aullar, que un día, se cruzaron con una bruja sin escoba y un gato callejero, que parecían volar mientras compartían sus sueños.

Foto: Juanjo, volviendo a mi casa/hotel/celda, me encontré con esta escoba abandonada en el suelo, y pensé "¿qué brujita ha podido abandonar su escoba y por qué lo habrá hecho?"

15 marzo 2008

Estoy perdiendo la cabeza

El amor y la pasión -la quería tanto- le hicieron perder la cabeza. Desde entonces, se pasea por las calles de París, con su acordeón, tocando canciones tristes, sorprendiendo a los turistas, asustando a los niños, asombrando a los gatos (callejeros). Nadie ha vuelto a besarle, pero las monedas le dan para comer.

Cuando saqué la foto, estaba tocando una de las canciones de Amélie.